Coincido con este autor Juan Manuel Esteve, cuando marca que la docencia se da en un constante proceso de ensayo-error, aspecto que en ocasiones a los docentes nos preocupa, ya que no es sencillo reconocer nuestras debilidades y mucho menos ante nuestros compañeros.
La lectura marca la necesidad de despojarnos de viejos prejuicios aprendidos, que funcionan como máscaras que nos impiden una relación verdadera con los alumnos. El sentirnos “todopoderoso”, nos priva de la oportunidad de aprender y crecer. La lectura me ayudó a tomar conciencia de que la tarea fundamental de todo docente, es colaborar para que el alumno comprenda el mundo en el que vive, y sea capaz de luchar consigo mismo, para ser mejor cada día de acuerdo a sus potencialidades.
Juan Manuel Esteve, nos marca que en el trabajo cotidiano del aula, se presenta una oportunidad para que el maestro el maestro tenga el beneficiado de plantear la información desde otra perspectiva, para que entable nueva relación con el conocimiento. En mi caso, esta lectura me ha sido de gran provecho, ya que pude identificarme con varios planteamientos que hace el autor, reconociendo que no solamente a mi se me presentan dificultades, que se manifiestan con episodios de estrés y ansiedad.
Gracias a la lectura, veo mi necesidad de propiciar la inquietud y curiosidad en el alumno, para que el aprendizaje le sea significativo y de interés, representándole la oportunidad de ser mejor persona.
A mi práctica docente se suma la característica que trabajo con adolecentes, por lo que, gracias a la lectura, me doy cuenta de que represento una pieza clave, para los jóvenes atraviesen el camino de forma acompañada, para que al final puedan tener el logro más grande: consolidar su identidad.
Gracias...

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